En la noche del 26 de octubre de 2002 el suelo se abrió en la ladera norte del Etna, justo encima de Piano Provenzana. Una hilera de cráteres — la bottoniera, cráteres alineados como botones — derramó una lava que arrasó la estación de esquí y ardió dentro del pinar de más abajo. Veinte años después la colada sigue negra y cortante, los árboles muertos siguen en pie en su borde, y son esos cráteres el destino de esta excursión.
La ruta sale de Piano Provenzana (unos 1.800 m), la principal zona turística de la ladera norte, y sube hasta cerca de 2.000 m. Se camina sobre y junto a las coladas de 1923 y 2002, entre hayedos y terreno volcánico abierto, hasta los cráteres de 2002. Es una excursión de verdad, sobre suelo suelto e irregular — no un paseo — pero sin gran altitud ni pasos expuestos. Ida y vuelta, unos 5 km.
Lo que aporta el guía
Tu guía es un guía volcanológico certificado que trabaja esta ladera todo el año. Por el camino entiendes cómo se abrió la fractura de 2002 y por dónde bajó la lava, en qué se diferencian las coladas de 1923 de las de 2002, y cómo vuelve la vida: las plantas pioneras sobre la arena negra, los animales que regresaron primero. Ritmo, paradas y duración se adaptan a tu grupo, porque no camina nadie más con vosotros.



