La cata comienza en una elegante terraza con vistas a las hileras de viñas que producen Etna Bianco y Etna Rosso DOC. Los sumilleres te introducen en el terroir único del Etna — suelos formados por siglos de erupciones, ricos en minerales, que dan a estos vinos su acidez y salinidad — y después te guían a través de cuatro vinos, desde frescos blancos volcánicos hasta tintos estructurados.
Cada vino llega acompañado de un plato siciliano pensado para resaltarlo. Entre cata y cata hay tiempo para disfrutar de las vistas, de las historias de las uvas — Carricante, Nerello Mascalese — y de un paseo por el propio viñedo, en la ladera oriental del volcán, famosa por el Etna Bianco Superiore.



